lunes, 16 de abril de 2018

Tema 2.La comunicación desde la niñez



No hay duda que nuestra comunicación estará influenciada por el entorno que nos rodea. El bebé - desde el vientre materno, a partir de los cinco meses de gestación – escucha y reconoce la voz de su madre y padre.
También incluye al entorno más cercano, por ello hay estudios  que han comprobado que un bebé de cinco meses puede “pasar clases y aprender” inclusive antes de nacer. Existe un estudio de una madre japonesa que ha “creado tres hijas genios” a las cuales les pasó clases desde los cinco meses de gestación en Literatura, Matemáticas y Música, habiendo obtenido que cada una de ellas sea considerada como genio a los pocos años de vida, habiendo ingresado – las tres – a universidades a partir de los siete y nueve años de vida.
La comunicación – verbal y no verbal – está íntimamente ligada a la cultura a la cual pertenece la persona, a los objetivos propuestos para cada nivel (clase social), a los intereses económicos y status. Así tenemos que hay clases de comunicación  especial para los hijos de la realeza, políticos o gente acaudalada.
Pero todos han pasado por las etapas estudiadas e interpretadas por Sigmund Freud, causando polémica en su época por el adelanto que dio a su época.
Freud innovó en dos campos. Desarrolló simultáneamente por un lado, una teoría de la mente y de la conducta humana y por otro, una técnica terapéutica  para ayudar a personas con afecciones psíquicas
Probablemente, la contribución más significativa que Freud ha hecho al pensamiento moderno es la de intentar darle al concepto de lo inconsciente (que tomó de Eduard von Hartmann, Schopenhauer y Nietzsche) un estatus científico (no compartido por varias ramas de la ciencia y la psicología).
Sus conceptos de «inconsciente», «deseo inconsciente» y «represión» fueron revolucionarios; proponen una mente dividida en capas o niveles, dominada en cierta medida por una voluntad primitiva más allá de la esfera consciente y que se manifiesta en «producciones» tales como chistes, lapsus, actos fallidos, sueños y síntomas.
En su obra más conocida, La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900), Freud explica el argumento para postular el nuevo modelo del inconsciente y desarrolla un método para conseguir el acceso al mismo, tomando elementos de sus experiencias previas.
Como parte de su teoría, Freud postula también la existencia de un preconsciente, que describe como la capa entre el consciente y el inconsciente (el término subconsciente es utilizado popularmente, pero no forma parte de la terminología psicoanalítica). La represión, por su parte, tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente. De acuerdo con Freud, las personas experimentan a menudo pensamientos y sentimientos que son tan dolorosos que no pueden soportarlos. Freud se refiere a esta idea a lo largo de toda su obra, principalmente en sus Trabajos sobre metapsicología.  
Estos pensamientos y sentimientos (al igual que los recuerdos asociados a ellos) no pueden, según sostuvo, ser expulsados de la mente, pero sí pueden ser expulsados del consciente para formar parte del inconsciente, manteniendo lo reprimido su efectividad psíquica y retornando en forma de alguna de sus producciones.
Aunque a lo largo de su carrera Freud intentó encontrar patrones de represión entre sus pacientes que derivasen en un modelo general para la mente, observó que sus distintos pacientes reprimían hechos diferentes. Advirtió, además, que el proceso de la represión es en sí mismo un acto no consciente (es decir, no ocurriría a través de la intención de los pensamientos o sentimientos conscientes).
Freud buscó una explicación a la forma de operar de la mente. Propuso una estructura de la misma dividida en tres partes: el ello, el yo y el superyó
  • El ello representa las pulsiones o impulsos primigenios y constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Contiene nuestros deseos de gratificación más primitivos.
  • El superyó, la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos.
  • El yo permanece entre ambos, y actúa mediando entre nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias éticas y morales. No es sinónimo de la consciencia (existen partes del yo que son inconscientes). Un yo saludable proporciona la habilidad para adaptarse a la realidad e interactuar con el mundo exterior de una manera que represente el mejor compromiso entre los deseos y mociones pulsionales del ello y las demandas restrictivas o punitivas provenientes del superyó.

Freud estaba especialmente interesado en la dinámica de estas tres partes de la mente. Argumentó que esa relación está influenciada por factores o energías innatos, que llamó pulsiones. Describió dos pulsiones antagónicas:



·         Eros o pulsión de vida, una pulsión sexual tendente a la preservación de la vida.
·         Tánatos o pulsión de muerte. Esta última representa una moción agresiva, aunque a veces se resuelve en una pulsión que nos induce a volver a un estado de calma, principio de nirvana o no existencia, que basó en sus estudios sobre protozoos (Más allá del principio de placer).
Freud también sostuvo que la libido madura en los individuos por medio del cambio de su objeto. Argumentó que la sexualidad infantil es «polimórficamente perversa», en el sentido de que una gran variedad de objetos pueden ser una fuente de placer. Conforme las personas van desarrollándose, van fijándose sobre diferentes objetos específicos en distintas fases:
  1. Fase oral, ejemplificada por el placer de los bebés en la lactancia.
  2. Fase anal, ejemplificada por el placer de los niños al controlar sus esfínteres.
  3. Fase fálica. Propuso entonces que llega un momento en que los niños pasan a una fase donde se fijan en el progenitor de sexo opuesto (complejo de Edipo) y desarrolló un modelo que explica la forma en que encaja este patrón en el desarrollo de la dinámica de la mente. Cada fase es una progresión hacia la madurez sexual, caracterizada por un fuerte yo, y la habilidad para retardar la necesidad de gratificaciones.
  4. Período de latencia, período en que se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual y reducen su dirección.
  5. Fase genital, surge en la adolescencia cuando maduran los órganos genitales. Hay un surgimiento de los deseos sexuales y agresivos.
De 2 a 5  años
Oral  
De 12 a 17 años
De 6 a 11 años
De 0 a 18 meses
De 18 a 25 años meses
Anal
Fálica
Latencia
Genital
 





El complejo de Edipo fue descrito como una fase del desarrollo psicosexual y de madurez. También se fijó en los estudios antropológicos sobre totemismo, argumentando que reflejan una costumbre ritualizada del complejo de Edipo (Tótem y tabú). Incorporó también en su teoría conceptos de la religión católica y judía; así como principios de la sociedad victoriana sobre represión, sexualidad y moral; y otros de la biología y la hidráulica.
Esperaba que su investigación proporcionara una sólida base científica para su método terapéutico. El objetivo de la terapia freudiana o psicoanálisis es, relacionando conceptos de la mente cartesiana y de la hidráulica, mover los pensamientos y sentimientos reprimidos (explicados como una forma de energía) hacia el consciente.
Al inicio de sus trabajos con Breuer, Freud pensaba que esto podía realizarse a través de la catarsis y que ello conllevaría automáticamente la cura. Al poco tiempo, sin embargo, Freud abandona ambas ideas en beneficio del método de la asociación libre y de la interpretación de los sueños.
Deja con ello atrás también la hipnosis y toda forma de técnica sugestiva, con lo que inaugura la técnica psicoanalítica propiamente dicha, a la que se agrega otro elemento central: a través de la relativamente poca intervención del psicoanalista, que adopta una postura neutral y abstinente, el paciente puede proyectar sus pensamientos y sentimientos sobre él. A través de este proceso, llamado transferencia, el paciente puede reconstruir y resolver conflictos reprimidos (causantes de su enfermedad), especialmente conflictos de la infancia con sus padres.

¿De qué manera esto influye en nuestra comunicación?

De muchas maneras podemos encontrar que nuestra comunicación estará influenciada por la clase de comunicación que hemos tenido en nuestra infancia. Por ejemplo si en nuestra niñez hemos tenido padres controladores, la comunicación será escasa, con pobre vocabulario y una expresión física de timidez y el cuerpo buscará apoyo en algo, manos tomadas adelante o atrás, mirada evasiva y sudoración, en casos muy severos, se presentará tartamudez. Poca participación social.
En casos de padres permisivos, la comunicación del niño es atropellada, a gritos, gesticulación exagerada, manoteo y extrema movilidad corporal. Poco respeto y palabras vulgares.
En caso de padres abiertos, la comunicación en el niño es tranquila, moderada, concreta, de mirada abierta y directa, con expresión corporal quieta, palabras medidas y controladas.
La comunicación expresará el tipo de educación recibida en el hogar, y para mejorarla será necesario identificar las causas que la motivaron y cambiar los patrones de conductas recibidas.
Para vencer esos traumas se requiere voluntad, reconocimiento de que existe una limitante y una necesidad de cambio[i]


[i] Bibliografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud

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