No
hay duda que nuestra comunicación estará influenciada por el entorno que nos
rodea. El bebé - desde el vientre materno, a partir de los cinco meses de
gestación – escucha y reconoce la voz de su madre y padre.
También
incluye al entorno más cercano, por ello hay estudios que han comprobado que un bebé de cinco meses
puede “pasar clases y aprender” inclusive antes de nacer. Existe un estudio de
una madre japonesa que ha “creado tres hijas genios” a las cuales les pasó
clases desde los cinco meses de gestación en Literatura, Matemáticas y Música,
habiendo obtenido que cada una de ellas sea considerada como genio a los pocos
años de vida, habiendo ingresado – las tres – a universidades a partir de los
siete y nueve años de vida.
La
comunicación – verbal y no verbal – está íntimamente ligada a la cultura a la
cual pertenece la persona, a los objetivos propuestos para cada nivel (clase
social), a los intereses económicos y status. Así tenemos que hay clases de
comunicación especial para los hijos de
la realeza, políticos o gente acaudalada.
Pero
todos han pasado por las etapas estudiadas e interpretadas por Sigmund Freud,
causando polémica en su época por el adelanto que dio a su época.
Freud innovó
en dos campos. Desarrolló simultáneamente por un lado, una teoría de la mente y
de la conducta humana y por otro, una técnica terapéutica para ayudar a personas con afecciones
psíquicas
Probablemente, la contribución más significativa que
Freud ha hecho al pensamiento moderno es la de intentar darle al concepto de lo
inconsciente (que tomó de Eduard von
Hartmann, Schopenhauer y Nietzsche) un estatus científico (no
compartido por varias ramas de la ciencia y
la psicología).
Sus conceptos de «inconsciente», «deseo inconsciente»
y «represión» fueron revolucionarios; proponen una mente dividida en capas o niveles,
dominada en cierta medida por una voluntad primitiva más allá de la esfera
consciente y que se manifiesta en «producciones» tales como chistes, lapsus, actos fallidos, sueños y síntomas.
En su obra más
conocida, La interpretación de los sueños (Die
Traumdeutung, 1900), Freud explica el argumento para postular el nuevo
modelo del inconsciente y desarrolla un método para conseguir el acceso al
mismo, tomando elementos de sus experiencias previas.
Como parte de su
teoría, Freud postula también la existencia de un preconsciente,
que describe como la capa entre el consciente y
el inconsciente (el término subconsciente es utilizado popularmente, pero no
forma parte de la terminología psicoanalítica). La represión, por su parte,
tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente. De acuerdo con
Freud, las personas experimentan a menudo pensamientos y sentimientos que son
tan dolorosos que no pueden soportarlos. Freud se refiere a esta idea a lo
largo de toda su obra, principalmente en sus Trabajos sobre metapsicología.
Estos pensamientos y
sentimientos (al igual que los recuerdos asociados a ellos) no pueden, según
sostuvo, ser expulsados de la mente, pero sí pueden ser expulsados del
consciente para formar parte del inconsciente, manteniendo lo reprimido su
efectividad psíquica y retornando en
forma de alguna de sus producciones.
Aunque a lo largo de
su carrera Freud intentó encontrar patrones de represión entre sus pacientes
que derivasen en un modelo general para la mente, observó que sus distintos
pacientes reprimían hechos diferentes. Advirtió, además, que el proceso de la
represión es en sí mismo un acto no consciente (es decir, no ocurriría a través
de la intención de los pensamientos o sentimientos conscientes).
Freud
buscó una explicación a la forma de operar de la mente. Propuso una estructura
de la misma dividida en tres partes: el
ello, el yo y el superyó
- El ello representa las pulsiones o impulsos primigenios y constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Contiene nuestros deseos de gratificación más primitivos.
- El superyó, la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos.
- El yo permanece entre ambos, y actúa mediando entre nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias éticas y morales. No es sinónimo de la consciencia (existen partes del yo que son inconscientes). Un yo saludable proporciona la habilidad para adaptarse a la realidad e interactuar con el mundo exterior de una manera que represente el mejor compromiso entre los deseos y mociones pulsionales del ello y las demandas restrictivas o punitivas provenientes del superyó.
Freud estaba
especialmente interesado en la dinámica de estas tres partes de la mente. Argumentó que esa relación está
influenciada por factores o energías innatos, que llamó pulsiones. Describió
dos pulsiones antagónicas:
·
Tánatos o pulsión de
muerte. Esta última representa una moción agresiva, aunque a
veces se resuelve en una pulsión que nos induce a volver a un estado de calma, principio de nirvana o no existencia, que
basó en sus estudios sobre protozoos (Más allá del principio de placer).
Freud también sostuvo
que la libido
madura en los individuos por medio del cambio de su objeto. Argumentó que la
sexualidad infantil es «polimórficamente perversa», en el sentido de que una
gran variedad de objetos pueden ser una fuente de placer. Conforme las personas van
desarrollándose, van fijándose sobre diferentes objetos específicos en
distintas fases:
- Fase oral, ejemplificada por el placer de los bebés en la lactancia.
- Fase anal, ejemplificada por el placer de los niños al controlar sus esfínteres.
- Fase fálica. Propuso entonces que llega un momento en que los niños pasan a una fase donde se fijan en el progenitor de sexo opuesto (complejo de Edipo) y desarrolló un modelo que explica la forma en que encaja este patrón en el desarrollo de la dinámica de la mente. Cada fase es una progresión hacia la madurez sexual, caracterizada por un fuerte yo, y la habilidad para retardar la necesidad de gratificaciones.
- Período de latencia, período en que se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual y reducen su dirección.
- Fase genital, surge en la adolescencia cuando maduran los órganos genitales. Hay un surgimiento de los deseos sexuales y agresivos.
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De 2 a 5 años
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Oral
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De 12 a 17 años
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De 6 a 11 años
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De 0 a 18 meses
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De 18 a 25 años meses
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Anal
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Fálica
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Latencia
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Genital
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El complejo de Edipo
fue descrito como una fase del desarrollo
psicosexual y de madurez. También se fijó en los estudios
antropológicos sobre totemismo,
argumentando que reflejan una costumbre ritualizada del complejo de Edipo (Tótem y tabú).
Incorporó también en su teoría conceptos de la religión católica y judía;
así como principios de la sociedad victoriana sobre represión, sexualidad y moral; y otros de la biología y
la hidráulica.
Esperaba que su
investigación proporcionara una sólida base científica para su método
terapéutico. El objetivo de la terapia freudiana o psicoanálisis
es, relacionando conceptos de la mente cartesiana y de la hidráulica, mover los
pensamientos y sentimientos reprimidos (explicados como una forma de energía)
hacia el consciente.
Al inicio de sus
trabajos con Breuer,
Freud pensaba que esto podía realizarse a través de la catarsis y
que ello conllevaría automáticamente la cura. Al poco tiempo, sin embargo,
Freud abandona ambas ideas en beneficio del método de la asociación
libre y de la interpretación de los sueños.
Deja con ello atrás
también la hipnosis y
toda forma de técnica
sugestiva, con lo que inaugura la técnica psicoanalítica
propiamente dicha, a la que se agrega otro elemento central: a través de la
relativamente poca intervención del psicoanalista, que adopta una postura neutral y abstinente,
el paciente puede proyectar sus pensamientos y sentimientos sobre él. A través
de este proceso, llamado transferencia, el paciente puede reconstruir y resolver conflictos
reprimidos (causantes de su enfermedad), especialmente conflictos de la
infancia con sus padres.
¿De qué manera esto influye en nuestra comunicación?
De muchas maneras
podemos encontrar que nuestra comunicación estará influenciada por la clase de
comunicación que hemos tenido en nuestra infancia. Por ejemplo si en nuestra
niñez hemos tenido padres controladores, la comunicación será escasa, con pobre
vocabulario y una expresión física de timidez y el cuerpo buscará apoyo en
algo, manos tomadas adelante o atrás, mirada evasiva y sudoración, en casos muy
severos, se presentará tartamudez. Poca participación social.
En casos de padres
permisivos, la comunicación del niño es atropellada, a gritos, gesticulación
exagerada, manoteo y extrema movilidad corporal. Poco respeto y palabras
vulgares.
En caso de padres
abiertos, la comunicación en el niño es tranquila, moderada, concreta, de
mirada abierta y directa, con expresión corporal quieta, palabras medidas y
controladas.
La comunicación
expresará el tipo de educación recibida en el hogar, y para mejorarla será
necesario identificar las causas que la motivaron y cambiar los patrones de
conductas recibidas.
Para vencer esos
traumas se requiere voluntad, reconocimiento de que existe una limitante y una
necesidad de cambio[i]
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