5.1. Carácter
El carácter ha tratado de ser definido a lo largo de
todos estos años pero uno de los conceptos más acertados es el definido por
Santos (2004), "el carácter es el sello que nos identifica y
diferencia de nuestros semejantes, producto del aprendizaje social.", Esto nos hace pensar que somos personas
únicas que poseemos un conjunto de reacciones y hábitos de comportamiento único que a lo largo de nuestras vidas hemos
adquirido. La mayor parte del carácter se copia en diferentes etapas de la
vida. Por ello vemos a los niños, adolescentes y jóvenes que buscan una figura
a quien imitar.
El carácter
probablemente no se manifieste de una forma total y definitiva, si no que pase
por un proceso evolutivo que se desarrolla hasta llegar a su
completa expresión en el final de la adolescencia.[1]
DIFERENCIA ENTRE CARÁCTER Y TEMPERAMENTO
Según la Escuela de la Fe (2006), Con frecuencia se confunden los
términos temperamento y carácter. La diferencia es que:
1. El temperamento es el conjunto de
las inclinaciones íntimas que brotan de la constitución fisiológica de los individuos,
2. El carácter, en cambio, es el conjunto de las disposiciones psicológicas que
nacen del temperamento, modificado por la educación y el trabajo de la voluntad y consolidado por el hábito.
Según Santos
(2004) los tres componentes de la estructura del carácter son:
a.
la
emotividad,
b.
la
actividad, y
c. la resonancia o respuestas ante las
impresiones que nos manifiesta como primarios o secundarios.
Al combinar los componentes aparecen ocho tipos
caracterológicos:
a. La emotividad — consistente en la mayor (primaria) o menor
(secundaria) repercusión emocional del sujeto ante un acontecimiento.
b. La actividad — consistente en la mayor (primaria) o menor (secundaria)
inclinación del sujeto a responder a un estímulo mediante la acción.
En donde tenemos que las personas que poseen los
rasgos indicados como primarios son personas variables y volubles, así como los que presentan la forma
secundaria son constantes y organizados.
1.
Emotivo,
Activo y Primario: Colérico.
2. Emotivo, Activo y Secundario: Apasionado.
3. No Emotivo, Activo y Primario: Sanguíneo.
4. No Emotivo, Activo y Secundario: Flemático.
5. Emotivo, No Activo y Primario: Nervioso.
6. Emotivo, No Activo y Secundario: Sentimental.
7. No Emotivo, No Activo y Primario:
Amorfo.
8. No Emotivo, No Activo y Secundario:
Apático.
Los diferentes tipos de carácter manifestados en las
personas dependen entonces, de la presencia o ausencia en el carácter de los
tres componentes principales dados por el autor.
Surgen en este escenario tres grupos: Las personas bloqueadas por sus imposibilidades, los
que son manipulados por sus circunstancias; los que articulan y contra juegan
en la búsqueda de oportunidades.
4. Clasificación del carácter
El carácter de una persona influye
mucho en el estudio, en el trabajo y en la vida diaria, o lo facilita o lo
dificulta. Es importante que las personas conozcan su carácter. Que conozcan
sus puntos fuertes y débiles, para que puedan saber qué pueden esperar de
ellos. Y también, cómo deben ayudarse y estimularse en la vida.
4.1 Los Tipos de Carácter
El nervioso:
El tipo de carácter nervioso cambia
continuamente de intereses y de ocupación. Este tipo de carácter se entusiasma
con lo nuevo, pero éste sólo busca de ello lo que es práctico, le falta orden, disciplina y perseverancia en las cosas. Tiene una voluntad
débil, es inestable, sociable, cariñoso y extrovertido.
En cuanto a su inteligencia, le cuesta la comprensión, la memorización y el
razonamiento lógico de las cosas. Es perezoso, distraído. Trabaja solamente
cuando la tarea coincide con sus intereses momentáneos.
El sentimental:
Es muy sensible, tímido, pesimista.
El busca el aislamiento y la soledad. Es rencoroso, difícil de reconciliar. Se
desmoraliza rápidamente. Es inseguro. En el trabajo es lento e indeciso.
En cuanto a su inteligencia: es
reflexivo, se centra en los objetos es muy abstraído. Le gusta hacer las cosas
bien, pero se desalienta pronto ante las dificultades. Tiene problemas para adaptarse a cosas nuevas
El Colérico:
Siempre vive ocupado en cosas. Es un
atrevido para hacer cosas nuevas. Debido a sus arrebatos, improvisa, se
precipita, despilfarra energía y cae en la dispersión. Abandona las cosas
cuando aparece algún peligro. Es un extrovertido.
En cuanto a su inteligencia: le
gustan las cosas concretas, inmediatas, y técnicas. Comprende con rapidez y es bueno para improvisar. Se
tensiona fácilmente.
No le gusta
sintetizar las cosas. Posee una escasa capacidad para adquirir nuevos
conocimientos. Es poco disciplinado en su trabajo. Le gusta el trabajo en equipo individual.
Cambia frecuentemente.
El Apasionado:
Posee una gran memoria e imaginación. Tiene una gran capacidad de trabajo.
Vive siempre ocupado. Tiene afición al estudio y le gusta todo tipo de tareas.
Prefiere trabajar sólo. Estudia de forma ordenada y metódica. Se destaca en lectura, historia, redacción y matemáticas. Le interesa lo social, lo religioso y político.
El sanguíneo:
Es muy poco sensible. Sólo le mueven
los resultados a corto plazo. Tiene tendencia a mentir para conseguir lo que
quiere. Es cerebral. Piensa todo fríamente. Es optimista, social y
extrovertido. Es curioso. Le gusta tocar todo. Se adapta bien a cualquier
ambiente. Aunque es trabajador, se deja llevar por la superficialidad y la
chapucería.
El Flemático:
Es reposado y tranquilo. Es
reflexivo y callado Es muy ordenado. Le gusta trabajar solo. Es puntual y se preocupa
por la exactitud de todas las cosas. La inteligencia del flemático es lenta,
pero profunda. Tiene una buena aptitud para comprender lo esencial de las
cosas. Es dócil y metódico.
El amorfo:
Es perezoso. Su vida es dormir y
comer. Es poco original, se deja llevar por el ambiente. Es despilfarrador,
impuntual y carece de entusiasmo. Es social y extrovertido. Razona con mucha
lentitud y analiza las cosas de forma superficial. Huye de cualquier esfuerzo.
Suele aplazar las tareas. Es torpe y desordenado.
El Apático:
Es cerrado en sí mismo. Es
melancólico. Es irreconocible y testarudo. Es perezoso. Rutinario. Pasivo e
indiferente. Carece de estímulo y actividad. Es un pobre de ideas. Es apático y
poco interesado en actividades.
Todos estos rasgos caracterológicos
son puntos de referencia. No podemos etiquetar la personalidad de las personas,
como si cada uno de ellos no evolucionara con el tiempo o no tuviera nada propio.
No se puede
confundir lo psicológico con lo moral
clasificando a las personas en "buenos" y "malos". Con
sabiduría podemos ayudarlos a crecer positivamente en sus características
personales.
La forma en que cada individuo se
desarrolla en su trabajo depende mucho de su tipo de carácter. Los mejores
tipos de carácter para trabajar son los coléricos, apasionados y el sanguíneo.
El colérico posee iniciativa, es disciplinado, pero prefiere el trabajo
individual a grupal, evita socializar con las personas. El tipo apasionado le
encanta su trabajo, le gusta la mejora continua a base del estudio, forma
buenas relaciones sociales. Los sanguíneos son buenos trabajadores les encanta
trabajar en base a metas, trabajan mejor bajo presión, creen que fin justifica los medios. Son fácilmente adaptables, aunque son insensibles
ante lo que los rodea.
Los más difíciles para trabajar son:
el flemático, nervioso, sentimental, amorfo y apático, este tipo de personas se
muestran con un perfil muy bajo en las áreas en la que se desempeñan, no son
recomendados para formar equipos. El flemático no le gusta trabajar en equipo,
es puntual pero es demasiado tranquilo y callado. Fácilmente influenciable.
El nervioso no sabe lo que quiere lo que representa un problema en el
trabajo, continuamente se está cambiando de trabajo, no es disciplinado lo que
le crea problemas. Fácilmente influenciable.
El sentimental no cree en que se puedan dar las cosas, es muy pesimista por lo que es difícil
asignarle proyectos, no se adapta a las cosas nuevas, ni le gusta
innovar.
El amorfo es perezoso. Su vida es dormir y comer, no le gusta innovar
es fácilmente manejable, no le importa nada, no tiene disciplina. , no le gusta
realizar ningún tipo de esfuerzo.
El tipo apático es cerrado, no le gusta los cambios, y no le interesan las
actividades que se puedan estar desarrollando en la oficina.
6. Carácter y liderazgo
Según Santos (2004) el liderazgo se define como “el proceso de influir sobre un grupo para obtener un resultado”. Esto dependerá también del tipo de
carácter que posea cada persona.
En los diferentes tipos de carácter
se tienen a aquellos que pueden ser líderes todo depende de cómo los tres
componentes de la estructura del carácter que plantea Santos (2004): la emotividad, la
actividad, y la resonancia.
Las personas emotivas y activas son
influenciadas e influyen en los mandos medios, son buenos líderes por ejemplo
los tipos coléricos y apasionados. Las emotivas no activas, son aquellas que se
impresionan fácilmente, pero estas impresiones no son canalizadas, no forman un
buen líder como por ejemplo los nerviosos.
Los no emotivos activos, son fríos sentimentalmente, pero por otro lado son
de acción, inteligencia y vivacidad, consiguen lo que quieren aun a costa de
otras cosas, influyen en el medio, por ejemplo los sanguíneos.
Los no emotivos no activos son
personas no motivadas y que tampoco motivan a los demás, son fácilmente
influenciables por lo que no constituyen a un líder.
Para ser un líder no solamente es
necesario convencer y conmover a la gente si no que debe de conocer la forma
correcta de proceder y debe de tener la capacidad de poder actuar ante las circunstancias
que se presenten.
Actualmente no se conocen trastornos
del carácter, lo que se tiene es una gama de diferentes tipos de carácter, en
donde se describen las características de cada individuo y todos los seres
humanos caemos en uno de esos tipos. Lo que sí es materia de trabajo para los
Psicólogos son los desórdenes de personalidad.
La pregunta es ¿se puede formar el
carácter? Como señala Gaitán (2006, 3), para formar el carácter es necesario
tener dominio sobre nuestra persona, mediante
pequeñas, pero continuas acciones que hagan más fuerte nuestra voluntad. Esto nos dice
que es posible cambiar nuestro carácter, esto a través de la disciplina y la
férrea voluntad de querer hacerlo, se puede tomar en cuenta las siguientes
recomendaciones:
a. Proponerse varios retos personales:
como trabajar mejor, aprender algo nuevo, mejorar nuestro trato hacia los
demás, etc.
En ello va involucrado directamente
el interés. ¿Qué debo o necesito cambiar? Por ejemplo los jóvenes contestan de
muy mala manera a los adultos o son abusivos con los hermanos menores. Aquí se
debe involucrar el diálogo para hacerle comprender que está construyendo muy
mal su imagen o fama familiar y que será de muy poco beneficio para él
continuar de esa forma.
Para esto también puede plantearse
un ciclo de acción para reestructurar a aquellos caracteres que son
disfuncionales en las distintas áreas laborales en que se desarrollan, esto a
través de la alineación de la emoción y la acción, teniendo como resultado el
carácter que nos lleve a la poder tener un carácter funcional, lo que nos hará
dignos de confianza para poder desarrollar cualquier tipo de proyectos dentro
de nuestro trabajo.
Como señala Santos (2004) el
planteamiento de ciclo del carácter para la acción se presenta a continuación:
¿Cómo utilizar este ciclo? ; tenemos por ejemplo la
fábula de la tortuga y la liebre; un día la liebre reta a la tortuga a una competencia de atletismo confiada en su capacidad para correr mucho más rápido
que ésta, el día de la carrera la liebre adelanta a la tortuga, pero confiada
se pone a dormir, cuando despierta se da cuenta que ya es demasiado tarde y se
pone a correr, ¿cuál fue su sorpresa? que la tortuga lenta pero segura ya había
llegado a la meta.
¿Cómo se aplica este ciclo de acción a este ejemplo?
Lo desarrollaremos en diferentes pasos: la Obvia Realidad:
- Carácter Disfuncional debido al exceso de confianza de las cuales la liebre era dueña.
- Luego la liebre debe de Identificar las limitaciones de su carácter; dejar de ser tan engreída y aceptar su derrota ante un rival que aun no teniendo las mismas capacidades que ella se había aprovechado del exceso de confianza que la liebre poseía y le había logrado ganar.
- Reeducar su carácter: No creerse ganadora sin haber llegado a la meta, tener mayor disciplina en el desarrollo de sus proyectos.
Adoptando nuevas disciplinas y mejorando su trabajo
podría ser digno de confianza. Luego de haber adoptados cambios en su forma de
actuar la liebre podría nuevamente competir con la tortuga; pero ahora debido a
los cambios realizados sería la ganadora de la carrera.
Si en nuestra vida queremos realizar pequeños cambios,
puede que nos baste con esforzarnos un poco más en mejorar nuestra conducta y luchar contra nuestros defectos, pero si aspiramos
a un cambio importante, es preciso cambiar nuestro modo de ver las cosas.
CONCLUSION
- El carácter como sello que nos identifica juega un papel muy importante en cualquier área que nos desenvolvamos, es reto de cada persona abrir la puerta del cambio para transformar un carácter disfuncional a uno funcional, para poder ser mejores personas en nuestras vidas, y obtener mejores resultados en cualquier proyecto que desarrollemos.[2]
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